Friday, 15 June 2012

El día que me quieras, dijo Gardel.

El día que me quieras tendrá más luz que junio; 
la noche que me quieras será de plenilunio
con notas de Beethoven vibrando en cada rayo
sus inefables cosas
y habrá juntas más rosas
que en todo el mes de mayo

Las fuentes cristalinas
Irán por las laderas
Saltando cantarinas
El día que me quieras.

Fragmento de El día que me quieras en
El arquero divino de Amado Nervo (Póstumo: 1915)

Parece que lejos han quedado los tiempos en los que el enamorado anhelaba y vivía con suspiros; o al menos así me lo dejó ver el abuelo en una charla que tuve con él hace unos días a propósito de boleros y sus intérpretes (donde aparecían tríos como Los Tres Diamantes o el sabor cubano de Benny Moré). Realmente esta idea no me parece alejada de la realidad, incluso yo, que nací en la segunda mitad de la década de los 80 a veces lo pienso.

'No dudo que hoy los jóvenes hagan y escuchen buena música, entiendo que es más dinámica y usa otros recursos pero ya casi no encuentro ese sentimiento de antaño'. Remató la voz del abuelo.

¿Por qué he escrito lo anterior? Pues bien, porque define muy bien la mayor parte del contexto que me llevó precisamente a idear estas líneas, y con esto entro en materia, pues hablaré de una de mis canciones favoritas.

Corrían los últimos años del siglo XIX--se discuten desde hace mucho tiempo el lugar y año precisos (Uruguay o Francia)--cuando nació quien, a la postre, sería reconocido como uno de los músicos argentinos (por naturalización, desde luego) más grande de la historia. Hablo, como muchos sabrán desde el inicio, de Carlos Gardel; cuyo nombre verdadero he encontrado como Charles Romuald Gardès o Carlos Romualdo Gardes. Refiero ambos porque la discusión de este tema no entra aquí; es más, dado que de la naturalización no existen dudas, seguiré por el camino de considerarlo argentino.

Carlos fue reconocido desde pequeño por su talento en el canto, siendo apodado desde aquellos años El morocho del abasto, por la región de Buenos Aires donde creció. Muchas etapas de su vida de juventud también se discuten, lo que es un hecho es que a los 21 años conoció a José Razzano, uruguayo que por esta razón era apodado El Oriental y juntos formaron un dueto conocido como El Morocho y El Oriental, etapa que definió muchos de sus primeros años como músico.

Era 1917 cuando Carlitos se volvió cantor de tango (hasta antes de eso, por cierto, el tango era un género que no incorporaba letras) estrenando 'Mi noche triste' de Samuel Castriota y Pascual Contursi. Se inició ese mismo año, además, en la actuación con la película 'Flor de durazno'.

Haciendo un salto hasta 1935 llegamos a la filmación de la película 'El día que me quieras' dirigida por John Reinhardt y protagonizada por Gardel. Para esta obra, ya se puede ver, fue compuesta la canción homónima con música del mismo morocho y letra del brasileño Alfredo Le Pera.

Vale hacer una pausa aquí para comentar que Carlitos y Alfredo se conocieron en Francia en 1932 por arreglos de la compañía Paramount, que producía las películas donde actuaba Gardel y para la que Le Pera trabajaba. A raíz de esto encontramos que en muchas de las cintas de Gardel con Paramount los guiones fueron escritos por Alfredo, siendo 'Melodía de Arrabal' (1933), 'Cuesta abajo' (1934), 'El Tango en Broadway' (1934) y 'Tango Bar' (1935) algunos ejemplos. Además, Le Pera escribió las letras de buen número de los tangos que Gardel musicalizó e interpretó en sus películas y que hoy se recuerdan como grandes clásicos. ¿Ejemplos? 'Volver', 'Arrabal amargo', 'Mi Buenos Aires querido', 'Por una cabeza' o 'Guitarra, guitarra mía'. 

Ahora, volviendo a lo anterior. Para escribir 'El día que me quieras', Le Pera hizo una paráfrasis del poema del mismo nombre publicado en el libro póstumo 'El arquero divino' de Amado Nervo. Entregándonos al final una verdadera belleza que cuando se escucha en la voz de Gardel se vuelve una experiencia única que quizá sólo entiende uno de esos enamorados de antes. Sí, uno de los que anhelan y viven con suspiros.

'El día que me quieras' ha sido grabada desde 1935 en gran variedad de versiones--con letra e instrumentales--interpretadas, entre otros, por Andrés Calamaro, Compay Segundo, Diego 'El Cigala', Julio Iglesias, Libertad Lamarque, Mercedes Sosa, Pablo Milanés, Plácido Domingo, Roberto Carlos, Los Panchos y sí, Luis Miguel también.


El día que me quieras (Gardel, Le Pera)

Acaricia mi ensueño
el suave murmullo
de tu suspirar.
Cómo ríe la vida
si tus ojos negros
me quieren mirar.
Y si es mío el amparo
de tu risa leve
que es como un cantar,
ella aquieta mi herida,
todo todo se olvida.

El día que me quieras
la rosa que engalana
se vestirá de fiesta
con su mejor color.
Y al viento las campanas
dirán que ya eres mía,
y locas las fontanas
se contarán su amor.

La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo,
luciérnaga curiosa que verá
que eres mi consuelo.

El día que me quieras
no habrá más que armonía.
Será clara la aurora
y alegre el manantial.
Traerá quieta la brisa
rumor de melodía.
Y nos darán las fuentes
su canto de cristal.

El día que me quieras
endulzará sus cuerdas
el pájaro cantor.
Florecerá la vida,
no existirá el dolor.

La noche que me quieras
desde el azul del cielo,
las estrellas celosas
nos mirarán pasar.
Y un rayo misterioso
hará nido en tu pelo.
Luciérnaga curiosa que verá
que eres mi consuelo.


Termino dejando aquí un par de versiones de esta canción. Primero una versión instrumental del Portland Cello Project que es realmente fantástica y después la original interpretada por Gardel.

Que lo disfruten.

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